*Amenazas*
Tradicionalmente, los osos polares fueron cazados por los esquimales y otros pueblos árticos, por su carne y piel, evitando ingerir el hígado, que por contener niveles extremadamente altos de retinol (forma de vitamina A encontrada en miembros del reino animal) resulta peligroso consumirlo para el ser humano.
La UICN considera que el número de osos polares se ha reducido en al menos un 30 % en los últimos 45 años. Para 2008 la población se calculaba entre 20 000 y 25 000 individuos. Hasta hace algunos años, los osos polares se cazaban desde embarcaciones de motor, avionetas e incluso helicópteros. Esta caza masiva puso la especie al borde de la extinción, por lo que acabó prohibiéndose en ciertos países como Rusia o Noruega y regulándose en los demás.
En Canadá, país que presenta la mayor parte de la población mundial de osos polares, se permite a los inuit cazar un cierto número de ejemplares. De igual manera, en 2010 se autorizó a las poblaciones indígenas de Estados Unidos y Rusia mediante un acuerdo entre ambos países una cuota anual de 29 ejemplares, cuota anulada recientemente por Rusia que prohíbe totalmente la caza de osos polares en su territorio. También se persigue el uso de cebos envenenados para matar a los osos.
Aparte del hombre, el único animal que puede ser peligroso para el oso polar es la morsa, que puede herirlo de gravedad con sus colmillos
Las amenazas más modernas las constituyen la acumulación de contaminantes en el hielo y atmósfera árticos, y el calentamiento que está afectando su ecosistema.
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